La sutil diferencia

El mundo es perfecto, un sistema bruto e inmutable; y tú mi pequeña, eres sólo otra que lo defendera con las uñas y los dientes. Tiramos un tiempo para contemplar la luna, y yo te mostraba las estrellas. Usted acostada a mi lado delante de aquel azul marino, me dijo cuánto sentíase insignificante, pues había mucho que ser descubierto en tan poco tiempo, y que nunca realmente sabríamos lo que nos aguarda más allá del velo azul-estrellado. Intenté no involucrarme en el momento, pues quería seguir lúcido evitando entorpecer con el dulce aroma que los árboles exhalaban en agradecimiento al cariño que el viento las hacía. Luché por unos minutos hasta que lentamente me fui apagando. Nostalgia. Árduo periplo se recomponer y caminar. Me asiento y la culpa invade, creo que aún no me acostumbré con tanta pureza; crecí en un mundo donde los lobos comen lobos, y para no ser una víctima, tuve que fortalecer mi corazón. Caminamos lado a lado sin decir nada. El silencio no nos molesta, nuestra intimidad nos permite quedarnos callados, sin que quede una situación incómoda…?!

Miramos a frente y vemos que la vieja carretera de tierra se divide en dos mini-carreteras. Cuando me preguntas si deberíamos seguir por caminos diferentes, tomo su mano y sigo por el camino de donde a lo lejos pude escuchar una guitarra a cantar. Este es el camino que deberíamos seguir, dice a ella.

La luz de la luna es un conforto a los ojos, como un segundo sol, pero mucho más agradable. Ella me pregunta inocente, porque la luz es azul, si la luna en el cielo es blanca? Durante todo el camino pienso qué respuesta dar. Dandose cuenta de mi molestia, mi pequeña se vuelve y me abraza mirándome a los ojos y consigue ver en el abismo de mi pensamiento, la pregunta que me agonizaba, por no saber qué respuesta usar. Ella me mira y me lanza una sonrisa pacífica e imprudente, diciéndome al oído que no le importaba que el color de la luna fuese blanco, y que su luz fuese azul, desde que ella permaneciera allí en el cielo para guiarnos en ese pequeño camino de tierra. En este momento percibí que Sufrimos demasiado por el poco que nos falta y nos alegramos poco por lo mucho que tenemos.

Tomé mi guitarra y me quedé allí, tocando cualquer cosa, feliz porque esa noche está todo bien, no necesitamos preocuparnos; el mundo está completo si los dos estamos juntos para hacer frente a él.

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